S.C: Tendría que haberme quedado a dormir

“Tendría que haberme quedado a dormir en el hotel”. Eso fue lo que pensó Damián segundos después de chocar con su coche por quedarse dormido al volante. Salió del vehículo y comprobó que no se había roto nada. No podía decir lo mismo de la dirección y el frontal de su vehículo de comercial de productos de ferretería. “No tendría que conducir de noche y menos después de la paliza de kilómetros que me metí ayer desde Bilbao, me cago en ….” Damián detuvo su exabrupto de repente al identificar contra lo que había chocado su vehículo. La silueta de un tótem de granito con una cruz latina en su cúspide con una tosca figura de Jesucristo crucificado. Era un símbolo que Damián no respetara mucho, y si lo hacía era más por su madre que por creyente. “Me la he pegado contra un *** cruceiro!” Dijo en voz alta.

Buscó su teléfono móvil que con el impacto había ido a parar a la caja de recambios de motores eléctricos. Todo comercial de ferretería sabe que los motores eléctricos funcionan con imanes y que si pones un imán potente al lado de un teléfono móvil es muy probable que tengas que darlo por perdido.

“Mierda!” Damián tiró con rabia el teléfono contra el suelo “Sin teléfono, de noche y en esta carretera alejada de todo donde Jesucristo perdió los….” Damián volvió a callarse de repente mirando al cruceiro.

Fue entonces cuando tubo la idea. Comenzó a trepar por la estructura de granito para ver si desde lo alto podía ver alguna luz que le indicara hacia donde acudir para pedir ayuda. Se sentó sobre la cruz de tal manera que parecía que Jesús de Judea sostenía a Damián con los brazos abiertos igual que un novio sostiene a su novia en un concierto de rock.

Damián no vio nada más que oscuridad, incluso más que la que divisaba desde el suelo. La oscuridad más negra, más densa y más inquietante que jamás hubiera visto. Ni siquiera podía ver su coche a los pies del cruceiro. Nada, sólo noche. Se miró su mano para ver hasta donde alcanzaba su visión pero no la veía. No veía nada, como si se hubiera quedado ciego. Inquieto decidió bajar de allí pero algo, o alguien, le había agarrado los pies contra el frío granito y no le dejaba moverse. Nervioso trató de tocar sus piernas a la altura del tobillo donde notaba la presión y sintió que lo que lo aferraba tenía la textura de la piedra. “Habré metido el pié en algún lugar” Pensó. Pero aquella idea se le fue cuando comenzó a notar que la presión sobre sus tobillos era cada vez mayor. Tiró con fuerza pero cuanta más fuerza hacía más fuerte le agarraban.

Sólo veía oscuridad y sentía  cada vez más dolor en sus pies. Gritó de dolor, gritó pero de su garganta no salió ningún sonido. Gritó y gritó sin emitir ni el más leve ruido. El dolor era cada vez más intenso, el silencio más grande y la oscuridad más espesa. Después de un tiempo se fue el dolor y sólo quedó oscuridad y silencio.

Al día siguiente un campesino dio la voz de alarma a la Guardia Civil. Había un coche empotrado contra el cruceiro a la salida del pueblo. Dentro había un hombre inconsciente. Intentó sacarlo pero tenía los pies atrapados entre los pedales. Su cara estaba cubierta de sangre. Las autoridades pertinentes y los servicios de emergencia llegaron justo a tiempo para que Damián siguiera en el mundo de los vivos. Tenía los tobillos destrozados y traumatismo craneoencefálico. Estuvo en coma una semana. Una semana en la que Damián sólo recuerda oscuridad y silencio. Había estado a punto de morir, y no había visto pasar su vida delante de sus ojos, ni luz al final del túnel, ni notó su cuerpo más ligero.

Seguramente la muerte sea eso: OSCURIDAD Y SILENCIO. O tal vez sea así para quien no cree en la vida después de la muerte. ¿Puede que dependa del lugar físico donde te encuentres al abandonar este mundo?, ¿Será así la muerte de los autónomos asfixiados de impuestos que no tienen ni tiempo para dormir por facturar los suficiente para poder pagar impuestos?. Es sólo un quizá pero ante la duda he creído a Damián cuando me contó esta historia en la cafetería de un hotel justo antes de que yo emprendiera un viaje de vuelta en coche desde Madrid a Galicia después de trabajar todo el día.Story Cubes cuento 1 360x500

 

Esta historia ha sido creada a partir de estos símbolos del juego Rory´s Story Cubes.

 

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